Para evaluar la efectividad de las diferentes estrategias de restauración ecológica implementadas en la región, se diseñó un protocolo de monitoreo a largo plazo basado en el establecimiento de 8 parcelas permanentes. Estas parcelas, ubicadas en áreas representativas de procesos de restauración activa y no activa, fueron muestreadas anualmente durante un periodo de 5 años. Los datos de abundancia, frecuencia y área basal de las especies arbóreas y arbustivas permitieron calcular el índice de valor de importancia (IVI), el cual se utilizó como indicador de la importancia relativa de cada especie en la comunidad vegetal.
Diversidad y riqueza: Según el indicador de Margalef, las áreas monitoreadas tienden a hacer una región promedio de acuerdo con la biodiversidad de especies, presentando una Homogeneidad en la abundancia de individuos en cada una de ellas.
Abundancia relativa de especies "Diversidad": Los índices de Shannon-Wiener y Simpson (DSI), indican que la biodiversidad de especies de las áreas muestreadas es media, según los rangos de evaluación de cada uno de los indicadores evaluados.
Las acciones de reforestación, establecimiento de aislamientos y compra de predios con fines de conservación, desarrolladas en la cuenca del río Las Ceibas desde el año 2007 con la implementación del POMCH de la cuenca río Las Ceibas, han permitido la recuperación de la cobertura de bosque en la zona de reserva y con ello el retorno progresivo de fauna silvestre, un hecho que se convirtió en un hito para las comunidades locales y en un impulso para fortalecer los procesos de conservación. Este contexto y el trabajo en educación ambiental por parte de la CAM, motivo la creación del grupo de monitoreo comunitario Cacique Candela en 2017 inicialmente conformado por habitantes de la cuenca, algunos antiguos cazadores y actualmente guardianes del bosque.
Desde entonces, el grupo de monitoreo Cacique Candela ha liderado acciones de monitoreo y seguimiento de fauna silvestre en la cuenca del río Las Ceibas, y a partir de 2024 extendió su labor al municipio de Rivera, en el marco de la ejecución del POMCA rio loro, rio Las ceibas y otros directos al Magdalena. Con ello, se consolidó un proceso comunitario de apropiación social de la conservación, en el que la memoria cultural, la experiencia campesina y el compromiso con la vida se entrelazan para garantizar la protección del patrimonio natural.
Fototrampeo, consiste en fotografías o filmar la fauna en su medio natural mediante el uso de cámaras trampas camufladas en sustratos que se activan con sensores de movimiento; esta técnica de monitoreo y seguimiento no es invasiva y muchas veces los animales ni siquiera la perciben. Esta técnica se ha venido utilizando principalmente para el monitoreo de grandes mamíferos como Oso de Anteojos (Tremarctos ornatus) y Puma (Puma concolor) debido a que son especies con altos requerimientos de hábitat permitiendo monitorear la presencia de especies más pequeñas que comparten hábitat con ellos. Los sitios de instalación de las cámaras trampas se han ubicado por el seguimiento de huellas y rastros.
Avistamiento, consiste en la observación de aves a partir de la realización de recorridos y puntos de observación en horarios de mayor actividad, para el ejercicio práctico se utilizan binoculares y cámara fotográfica; la identificación de aves se utilizan guías de campo y programas de identificación auditiva. Todo el proceso de identificación se realiza bajo principios bioéticos y de mínimo impacto respetando el hábitat, manteniendo distancia y no alterando nidos ni usando playback de forma excesiva. Esta metodología permite generar listados para estimar abundancia y aportar información clave para la gestión, conservación y educación ambiental de las aves.
El avance en los procesos de restauración ha permitido aumentar en el número de especies presentes en el área de conservación de la cuenca río Las Ceibas.
El ecoturismo es una estrategia de conservación de la biodiversidad que contribuye al fortalecimiento de la economía familiar y al impulso del comercio local. Se basa en el uso sostenible de los entornos naturales, procurando no alterar el hábitat de las especies silvestres y considerando siempre el impacto ambiental que implica la presencia humana en estos ecosistemas.
Entre las actividades que se desarrollan destacan el senderismo, el avistamiento de fauna y la participación en experiencias productivas locales, entre otras.
En tiempos anteriores, los colonizadores ascendieron hacia las montañas buscando caucho y otros recursos, desmontando la zona por medio de rutas alternativas, ya que no existían carreteras. Fue en este entorno que un personaje llamado Ricardo Perdomo fundó la finca conocida como La Colonia con un área de 560 hectáreas, que también dio nombre a la principal casa de la propiedad. La Colonia, era un predio con vocación ganadera de doble propósito leche y carne con ganado traído desde Escocia e Inglaterra y con pasto Kikuyo como su principal cobertura. Posteriormente, el predio fue comprado a Ricardo Perdomo por el señor Jaime Salas, quien continuó con la vocación ganadera del predio hasta el 2007 cuando el municipio de Neiva compró el predio para realizar actividades de reforestación comunitaria con los habitantes de la zona para la protección de los nacimientos de la quebrada La Plata. Actualmente el predio La Colonia es parte fundamental del PNR Siberia-Ceibas, donde funciona el Centro de Estudios e Interpretación del Bosque Andino Surcolombiano – Ceibas “La Colonia” debido a la realización de actividades de investigación, educación ambiental con el establecimiento de senderos interpretativos, integrándose a la zonificación técnica del parque que distingue áreas de preservación, restauración y uso público.
La Reserva Natural de la Sociedad Civil- RNSC es una categoría de área protegida de gobernanza privada integrante del Sistema Nacional de Áreas Protegidas-SINAP a nivel predial donde el propietario destina a la conservación la totalidad o parte de su predio y el manejo sostenible; la decisión de convertir el predio en una RNSC es bajo voluntad propia del propietario. Estas reservas, reconocidas por el Decreto 1076 de 2015 dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), son áreas protegidas voluntarias que buscan armonizar la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas con actividades productivas sostenibles y el bienestar de las comunidades.
El creciente interés por la conservación ha posicionado al ecoturismo como una de las principales fuentes de ingresos. Esta actividad no solo genera recursos económicos, sino que también fomenta la educación ambiental, permitiendo a los visitantes conocer la riqueza natural de la región y apreciar los esfuerzos de las comunidades locales por protegerla.
En la cuenca río Las Ceibas, se han establecido tres senderos ecológicos en el área protectora forestal y dos en el área productiva en los predios Veraguas (1 km) y Cerro Gordo (1.8 km) en la vereda Palestina; predios en categoría de área protegida Reserva Natural de la Sociedad civil. Estas rutas, ubicadas en zonas de reserva y productivas respectivamente, permiten a los visitantes apreciar los resultados de los esfuerzos de restauración ecológica y disfrutar de la naturaleza de manera sostenible.