Publicado: 9 de Junio de 2026 a las 14:49

El Huila protege la mayor población de roble negro de Colombia

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En las montañas del suroriente huilense existe una especie forestal muy importante para Colombia y está altamente amenazada. Se trata del roble negro (Colombobalanus excelsa), un árbol que tiene al Huila como su principal hábitat y cuya conservación en una prioridad para la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena - CAM.

La especie crece en los municipios de Acevedo, Palestina, Pitalito, Timaná y Suaza, donde se localiza la población de roble negro más grande del país, distribuida entre el Distrito Regional de Manejo Integrado Serranía de Peñas Blancas y el Parque Natural Regional Corredor Biológico Guácharos-Puracé.

“Desde la CAM se está desarrollando el plan de conservación de la especie porque, de acuerdo al libro rojo, es una especie que se encuentra amenazada en categoría vulnerable”, explicó Paola Bermúdez, profesional de biodiversidad de la CAM.

Los bosques de robles del Huila se encuentran entre los 1.400 y los 2.800 metros sobre el nivel del mar, formando comunidades boscosas que cumplen un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad y la regulación hídrica. Aunque gran parte de estos ecosistemas se ubican dentro de áreas protegidas nacionales, regionales y reservas privadas, aún existen fragmentos de bosque que no han sido amparadas bajo estas categorías de conservación.

Por ello, la CAM adelanta acciones que se encuentran en el Plan de Conservación del Roble Negro, que incluyen identificación y caracterización de predios con presencia de la especie, el fortalecimiento de reservas de la sociedad civil, el monitoreo de las poblaciones y procesos de educación ambiental con comunidades, instituciones educativas y autoridades locales.

Restaurar antiguos robledales
Una de las estrategias más importantes de la entidad ambiental del Huila es la del rescate de plántulas de roble.
“Dentro del plan de manejo y conservación estamos haciendo varias actividades y dentro de estas se encuentra el rescate de plántulas de su hábitat natural para ser establecidas en sitios donde anteriormente eran robledales y ahora necesitan ser restaurados”, señaló Bermúdez.

La profesional de la CAM explicó que este proceso requiere una técnica especializada y que las plántulas deben extraerse junto con un sustrato del bosque, conocido como cespedón, ya que allí se encuentran hongos indispensables para su desarrollo.“Sin ese sustrato, sin esa relación ectomicorrizas, no se puede desarrollar el roble en el departamento”, afirmó la profesional forestal.

Las investigaciones adelantadas por la CAM han identificado que el roble negro necesita de una relación con hongos presentes en el suelo para poder germinar, los cuales le ayudan con la absorción de nutrientes y su crecimiento. Sin esta relación, la supervivencia del roble disminuye.

Actualmente, las plántulas rescatadas son llevadas a uno de los cuatro viveros instalados en municipios del área de distribución de la especie, donde permanecen hasta pasar el estrés del trasplante antes de ser sembradas en campo.

Un crecimiento lento
Según Bermúdez, el monitoreo desarrollado por la CAM también ha permitido obtener datos muy importantes sobre la biología del roble negro. Uno de los más destacados es que la floración ocurre cada 13 años.

“Una floración ocurrió en el 2010 y la última floración fue en el 2023, que gracias a esta floración es porque se han podido hacer los rescates de esas plántulas en esos terrenos, sobre todo en Palestina”, indicó Bermúdez.

Además, la ingeniera explicó que el crecimiento de la especie es demasiado lento y solo una pequeña parte de las plántulas logra sobrevivir.

“Cuando se lleva a campo estas extracciones de 80 plántulas solamente germinan y prosperan 25. Y en dos años, más o menos, han alcanzado una altura de 1 metro con 50 centímetros”.

Para la profesional de la autoridad ambiental del Huila, esto hace que el roble negro sea especialmente vulnerable frente a la tala y la expansión de la frontera agrícola.

“Como la madera es tan apetecida, es una madera muy fina por ser árboles que son demasiado rectos y altos. Además, la frontera agrícola está acabando con los robledales de nuestro departamento”, advirtió la profesional.

Un llamado a proteger
Además del trabajo de monitoreo y restauración, la CAM viene sensibilizando a la comunidad a través de los Proyectos Ciudadanos de Educación Ambiental - Proceda, grupos de monitoreo ambiental, reservas de la sociedad civil y comunidades rurales de la zona.
Por último, la entidad ambiental señaló que viene invitando a la ciudadanía a denunciar actividades de tala ilegal y a participar en actividades de restauración ecológica que ayuden a recuperar antiguos robledales.

 “Se les hace un llamado a las comunidades para que denuncien aquellas talas que se están realizando por la ampliación de la frontera agrícola y también a que estas especies sean conservadas en su hábitat y que también se pueda participar en los programas de restauración de los robledales antiguos”, precisó la funcionaria.