Publicado: 28 de Septiembre de 2026 a las 15:21
Apicultores del Huila fortalecen sus conocimientos mientras conservan la biodiversidad

En la vereda El Chapuro, en Neiva, la apicultura lleva más de una década vinculada al trabajo asociativo de sus habitantes. Lo que comenzó con 12 colmenas hoy suma 22, un crecimiento que también representa nuevas oportunidades para las familias que encuentran en la producción de miel una alternativa económica. Esta experiencia hace parte de las iniciativas que la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena - CAM impulsa para fortalecer la producción sostenible en la cuenca del río Las Ceibas y otros afluentes directos al Magdalena.
Precisamente, 27 apicultores de Neiva, Rivera y del resguardo indígena Tama Dujos del Caguán Paniquita participan en un proceso de Reconocimiento de Aprendizajes Previos-RAP, resultado de la alianza entre la CAM y el Servicio Nacional de Aprendizaje - SENA, en el marco de la implementación del Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca Hidrográfica - POMCA río Ceibas y otros directos al Magdalena.
“Desde la ejecución del POMCA río Las Ceibas y otros directos al Magdalena, lo que se busca es fortalecer y afianzar las experiencias que tienen nuestros apicultores en el área de la cuenca”, explicó Javier Cardozo, profesional de la CAM, quien agregó que esta alianza estratégica con el SENA mejorará la capacidad instalada, de los grupos asociativos, a los cuales se les ha entregado equipos apícolas e incentivos para promover todos los productos no maderables del bosque, como lo es la apicultura.
“Queremos que nuestros apicultores queden certificados en competencias en el sector apícola para poder validar sus actuaciones frente a esta actividad importante que se realiza en la cuenca y a su vez va a garantizar las buenas prácticas apícolas en el desarrollo de esta actividad”, explicó Cardozo.
RAP
El Reconocimiento de Aprendizajes Previos – RAP, del SENA, es una estrategia mediante la cual se identifican, valoran y reconocen los conocimientos, habilidades y destrezas que una persona ha adquirido previamente, ya sea a través de la experiencia laboral, la formación o el desarrollo de actividades relacionadas con un área ocupacional.
De esta manera, sus saberes y experiencias son valorados mediante un proceso de evaluación basado en los resultados de aprendizaje y las competencias establecidas para la formación, evitando repetir aprendizajes que ya han sido apropiados.
Cosecha de miel
La primera competencia evaluada corresponde a la norma sectorial de cosecha de miel de abejas y cera, mediante la cual los participantes demuestran sus conocimientos, desempeño y resultados en campo. Las jornadas se desarrollaron en tres puntos estratégicos: El primero en el Centro de Estudios e Interpretación del Bosque Andino Surcolombiano Ceibas La Colonia, en la vereda La Plata, municipio de Neiva. El segundo y tercer espacios de evaluación fueron en la vereda Rio Negro y Loma Larga en el municipio de Rivera.
“Lo que hacemos nosotros es certificarlos a ellos primero en cosechar miel, segundo en establecer apiarios, tercero en el manejo del apiario, y luego homologamos esas certificaciones para que obtengan el título de operarios en apicultura”, señaló Lorena Tacha, instructora del SENA, quien explicó que el proceso contempla tres certificaciones de competencias laborales y al participante se le otorga el título de Operario de Producción Apícola.
Fortalecer proyectos
Para los participantes, la formación también es una oportunidad de fortalecer proyectos que ya tienen. Es el caso de Leidy Margarita Ospina, integrante de la asociación Tesoro de la Montaña, en la vereda Normandía, quien lleva cerca de tres años aprendiendo sobre apicultura y ha encontrado en el acompañamiento de la CAM una posibilidad de dar a conocer sus productos.
“En este momento estamos en un curso de operario y es muy bueno porque vamos a aumentar nuestros conocimientos. Es un proceso muy bonito porque siempre he dicho que entre más conocimientos es mucho mejor en la vida”, manifestó Ospina.
La iniciativa también vincula los conocimientos ancestrales y las prácticas tradicionales de las comunidades indígenas. Esmeralda Quiroga Páez, integrante de la comunidad Tama Dujos del Caguán Paniquita, explicó que la apicultura y la meliponicultura hacen parte de un trabajo que ha pasado de generación en generación y que, en el caso de las abejas nativas, también ha motivado procesos de recuperación de saberes entre los jóvenes.